Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah.
El Corán y la Sunnah auténtica no establecen el lugar de la tumba de Adán (la paz sea con él). No existe ninguna prueba auténtica que determine dónde fue enterrado, por lo que no es correcto afirmar que su tumba se encuentra en un país o lugar determinado.
Los sabios han señalado que, entre las tumbas de los profetas, solo se conoce con certeza la del Profeta Muhammad ﷺ en Medina. En cuanto a la tumba del Profeta Abraham (la paz sea con él) en la ciudad de Hebrón (Al-Jalil), en Palestina, la mayoría de los sabios consideró que ese es su lugar de enterramiento, aunque algunos prefirieron no afirmarlo con total certeza.
Existen algunos relatos que afirman que Adán fue enterrado en La Meca, Jerusalén u otros lugares. Sin embargo, estos relatos no son auténticos, pues sus cadenas de transmisión son débiles o proceden de las Isra'iliyyat. Por ello, no pueden utilizarse para establecer asuntos del mundo invisible.
Por esta razón, varios sabios afirmaron que el lugar de la tumba de Adán es desconocido, y quien afirme conocerlo habla acerca de Allah sin conocimiento.
Es común escuchar que Adán descendió en Sri Lanka o que allí se encuentra su huella o su tumba. Sin embargo, estas afirmaciones no tienen fundamento en el Corán ni en la Sunnah auténtica, ni han sido confirmadas por los sabios mediante pruebas válidas.
Los sabios explicaron que una de las sabidurías de ocultar la ubicación de la mayoría de las tumbas de los profetas es evitar la exageración en su veneración y que sus tumbas se conviertan en lugares de culto o de búsqueda de bendiciones. Si conocer esos lugares hubiera sido parte de la religión, Allah los habría preservado como preservó Su Libro y la Sunnah de Su Profeta ﷺ.
No es correcto determinar el lugar de la tumba de Adán, pues no existe ninguna prueba auténtica del Corán o de la Sunnah que lo establezca. Las afirmaciones de que se encuentra en La Meca, Jerusalén, Sri Lanka u otros lugares carecen de pruebas fiables. Por ello, es obligatorio abstenerse de afirmar aquello que no ha sido demostrado y evitar difundir relatos débiles sobre este asunto.
Y Allah sabe más.