Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah.
Fumar cigarrillos no invalida la ablución (wudu). Por lo tanto, el fumador no necesita repetir su wudu después de fumar, ya que fumar no es una de las acciones que anulan la ablución en la legislación islámica.
Si un fumador desea entrar en la mezquita, debe eliminar el olor del tabaco de su boca enjuagándola, cepillándose los dientes, usando un siwak o cualquier otro medio que elimine el mal olor. Esto se debe a que el olor del tabaco es desagradable y perjudica tanto a los fieles como a los ángeles.
El Profeta ﷺ prohibió a quien hubiera comido ajo o cebolla entrar en la mezquita hasta que desapareciera su olor. El olor del tabaco merece aún más ser evitado debido al daño que causa.
La mayoría de los eruditos contemporáneos considera que fumar es haram (prohibido) debido al grave daño comprobado que causa a la salud y al patrimonio, además del perjuicio que ocasiona a otras personas. Allah, el Altísimo, dice:
«Y no os matéis a vosotros mismos. Ciertamente, Allah es Misericordioso con vosotros».
(Corán 4:29)
Y también dice:
«Y no os arrojéis con vuestras propias manos a la destrucción».
(Corán 2:195)
Por ello, el musulmán debe esforzarse por abandonar el tabaco y arrepentirse sinceramente ante Allah.
También está prohibido vender y comerciar con cigarrillos debido al daño y la corrupción que implican. No está permitido ayudar a difundirlos ni obtener ganancias de su venta.
Fumar no invalida el wudu, pero el fumador debe eliminar el olor del tabaco antes de entrar en la mezquita para no molestar a los fieles ni a los ángeles. Además, fumar y vender cigarrillos son actos prohibidos debido a los grandes perjuicios que ocasionan. Todo musulmán debe apresurarse a arrepentirse y abandonar este hábito.
Y Allah sabe más.