El Islam da una gran importancia a la limpieza y la considera una parte fundamental de la vida diaria del musulmán. Se anima a mantener limpio el cuerpo, la ropa y el entorno, además de realizar la ablución antes de la oración como preparación para el acto de adoración.
La limpieza no se refiere únicamente al aspecto físico. También significa mantener el corazón libre de odio, la lengua alejada de las mentiras y las malas palabras, y el comportamiento libre de acciones que puedan perjudicar a los demás. Un buen musulmán procura ser limpio tanto por dentro como por fuera.
Mantener la limpieza ayuda a proteger la salud, mejora el ambiente y demuestra respeto por los demás. Convertir la limpieza en un hábito diario beneficia a toda la comunidad.