El Islam anima a las personas a cooperar y ayudarse mutuamente. Un musulmán no debe preocuparse solo por sí mismo, sino también por el bienestar de quienes lo rodean. Ayudar a los necesitados, apoyar a quienes pasan por dificultades y participar en acciones beneficiosas para la comunidad son actos muy valorados.
La ayuda no se limita al apoyo económico. Una palabra amable, una sonrisa sincera, colaborar en el trabajo o los estudios, o acompañar a alguien en momentos difíciles también son formas importantes de hacer el bien. Toda buena acción realizada con sinceridad es recompensada por Dios.
La cooperación fortalece la confianza y la amistad entre las personas y contribuye a construir una sociedad unida y solidaria. Por ello, todo musulmán debe esforzarse por hacer el bien cada día.