Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah.
La oración es el mayor pilar del Islam después de las dos declaraciones de fe. Es el pilar de la religión y el primer acto por el que el siervo será juzgado el Día de la Resurrección. Por ello, preservar la oración es una de las mayores causas para fortalecer la fe y purificar el corazón.
Si un musulmán siente que su fe se ha debilitado o que ha sido afectado negativamente por el entorno, debe apresurarse a buscar el remedio y no rendirse ante esa debilidad. Los corazones están en las Manos del Misericordioso, Quien los dirige como Él quiere.
Entre las causas más importantes están:
No permitas que un sueño o una visión sea el motivo de tu arrepentimiento. Que tu motivación sea el amor a Allah, el temor a Él y el deseo de obtener Su complacencia.
Si temes que tu futuro laboral implique actividades prohibidas, como la usura (riba) u otras semejantes, recuerda que el sustento está únicamente en manos de Allah. Quien abandona algo por Allah, Allah le concede algo mejor.
Allah, el Altísimo, dice:
«Y quien teme a Allah, Él le abrirá una salida y le proveerá desde donde no lo espera.»
(Corán 65:2–3)
Esfuérzate por buscar un sustento lícito, confía en Allah y no permitas que el miedo al futuro te lleve a cometer lo que Allah ha prohibido. Las puertas del sustento lícito son numerosas, y quien es sincero con Allah encontrará Su ayuda.
La debilidad de la fe puede afectar a cualquier musulmán, pero su remedio consiste en volver a Allah, preservar la oración, rodearse de personas rectas, aumentar los actos de obediencia y alejarse de las causas de la negligencia. Asimismo, el miedo al sustento nunca justifica caer en lo ilícito, pues Allah ha garantizado el sustento a quienes Le temen y Le obedecen.
Y Allah es Quien más sabe.