Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah.
Quien nace en el Islam, cree firmemente en Allah y en Su Mensajero, y cumple las obligaciones que Allah le ha impuesto, tiene una fe válida. No está obligado a caer en la duda ni a volver a investigar la veracidad de su religión después de que Allah lo haya bendecido con la guía. Más bien, lo que se le exige es fortalecer su fe reflexionando sobre el Corán, contemplando los signos de Allah y realizando buenas obras, no dudando de aquello que ya ha llegado a conocer con certeza.
La mayoría de los eruditos ha afirmado que la fe de quien sigue el Islam por imitación (taqlid) es válida, siempre que su creencia sea firme y esté libre de dudas. El Profeta Muhammad ﷺ no exigió a quienes aceptaban el Islam que conocieran pruebas filosóficas o racionales ni los métodos de argumentación teológica. Más bien, aceptó de ellos una fe sincera y la sumisión a las enseñanzas del Islam. Por esta razón, los Compañeros aceptaban el Islam de la gente común sin examinarlos en los detalles más sutiles del credo ni exigirles que presentaran pruebas racionales de aquello en lo que creían.
Esto no significa que el musulmán no se beneficie del conocimiento y la reflexión. Al contrario, cuanto más conoce a su Señor y más reflexiona sobre Su Libro, mayor es su certeza y más fuerte se vuelve su fe. Sin embargo, esto pertenece al perfeccionamiento y fortalecimiento de la fe, y no es una condición para la validez de su fundamento.
En cuanto al musulmán que comete pecados mayores, no sale del Islam mientras no cometa algo que anule su fe. Si muere afirmando la unicidad de Allah (Tawhid), queda bajo la voluntad de Allah: si Él quiere, lo perdona; y si quiere, lo castiga de acuerdo con sus pecados. Finalmente entrará en el Paraíso, porque la creencia en la unicidad de Allah es la causa más grande de la salvación y el fundamento sobre el cual se construyen todas las buenas obras.
En cuanto al no musulmán, sus buenas obras en esta vida no le beneficiarán en la Otra Vida si muere permaneciendo en la incredulidad, porque la aceptación de las obras está condicionada por la fe. Allah puede recompensarlo en este mundo con salud, sustento u otras bendiciones debido a sus buenas acciones, pero en la Otra Vida no recibirá recompensa mientras persista en la incredulidad.
En resumen: El musulmán cuya fe está establecida no está obligado a investigar la veracidad del Islam de una manera que lo lleve a la duda. Más bien, debe permanecer firme en su fe, realizar buenas obras y buscar el conocimiento beneficioso que aumente su certeza. Según la opinión de la mayoría de los eruditos, la fe firme de quien sigue el Islam por imitación es válida. Quien muera creyendo en la unicidad de Allah (Tawhid) finalmente será de los habitantes del Paraíso, aunque antes pueda ser castigado por algunos de sus pecados. Esto forma parte de la gracia, la justicia y la perfecta sabiduría de Allah.
Y Allah es Quien más sabe.