Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah.
Dirigir cualquier acto de adoración a otro que no sea Allah es shirk. Para que este shirk ocurra no es necesario que el adorador crea que aquello que adora además de Allah crea, provee el sustento o gobierna el universo de manera independiente, porque la adoración es un derecho exclusivo de Allah, el Altísimo.
El Tawhid al-Uluhiyyah consiste en dedicar exclusivamente a Allah, el Altísimo, toda adoración. Allah dice:
«Quien espere el encuentro con su Señor, que obre rectamente y no asocie a nadie en la adoración de su Señor».
[Al-Kahf 18:110]
Y dice:
«Di: Ciertamente mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte pertenecen a Allah, Señor de los mundos. Él no tiene copartícipe».
[Al-An‘am 6:162–163]
Estos textos prohíben dirigir la adoración a otro que no sea Allah sin establecer como condición que se crea que el objeto de culto comparte con Allah la creación o la provisión.
El Corán demuestra que muchos de los idólatras reconocían que Allah era el Creador, el Dueño y el Gobernador de todas las cosas. Sin embargo, fueron considerados politeístas porque dirigían actos de adoración a otros además de Él y tomaban intermediarios e intercesores.
Allah dice:
«Adoran, en lugar de Allah, lo que no puede perjudicarles ni beneficiarles, y dicen: “Estos son nuestros intercesores ante Allah”».
[Yunus 10:18]
Y dice sobre ellos:
«Solo los adoramos para que nos acerquen más a Allah».
[Az-Zumar 39:3]
No necesariamente consideraban que sus objetos de adoración fueran creadores o gobernadores del universo. Más bien, los adoraban para que los acercaran a Allah e intercedieran por ellos ante Él. A pesar de ello, Allah los llamó politeístas.
El Corán también relata que Ibrahim, la paz sea con él, preguntó a su pueblo:
«¿Acaso os escuchan cuando los invocáis? ¿O pueden beneficiaros o perjudicaros?»
Ellos no afirmaron que sus ídolos tuvieran tales poderes, sino que dijeron:
«Más bien encontramos a nuestros padres haciendo lo mismo».
[Ash-Shu‘ara 26:72–74]
Sin embargo, su adoración a los ídolos seguía siendo shirk.
No. La relación entre el Tawhid al-Rububiyyah y el Tawhid al-Uluhiyyah no significa que una persona únicamente pueda caer en shirk en la adoración si primero cree que aquello que adora crea, provee el sustento o gobierna el universo.
Por el contrario, quien reconoce que solo Allah es el Creador y el Proveedor también está obligado a adorarlo únicamente a Él.
Por ello, el reconocimiento de los idólatras de que Allah era el Creador no era suficiente para convertirlos en verdaderos monoteístas mientras siguieran dedicando algunos actos de adoración a otros además de Él.
Para que exista shirk en la adoración no es necesario que una persona atribuya al objeto de culto alguna de las características propias del Señorío, como la creación, la provisión o el gobierno del universo.
Quien dirige un acto de adoración a otro que no sea Allah cae en shirk en la adoración según la realidad de ese acto, incluso si cree que solo Allah es el Creador, el Dueño y el Gobernador. Por esta razón, el Corán consideró politeístas a quienes adoraban ídolos y los tomaban como intercesores e intermediarios, a pesar de que muchos de ellos reconocían el Señorío de Allah.
Y Allah sabe más.