Todas las alabanzas pertenecen a Allah, y que la paz y las bendiciones de Allah sean con Su Mensajero.
El principio general respecto a quien ha pronunciado las dos declaraciones de fe (Shahadah), manifiesta los signos externos del Islam, cumple con sus pilares visibles y ha crecido en una sociedad musulmana, es que debe ser tratado como musulmán en esta vida. Se le aplican las normas externas del Islam y no es lícito declararlo incrédulo simplemente porque desconozca los detalles del Tawhid o porque no conozca la formulación técnica de las condiciones de la expresión «No hay ninguna divinidad con derecho a ser adorada excepto Allah». Los juicios en esta vida se basan en lo que es visible, mientras que lo que hay en los corazones corresponde únicamente a Allah.
Los textos islámicos indican claramente que quien manifiesta el Islam goza de la protección de su vida y de sus bienes. Esto está establecido en los hadices relacionados con la pronunciación de la Shahadah, el establecimiento de la oración y la manifestación de los ritos del Islam. Por ello, el Profeta ﷺ prohibió juzgar lo que hay en los corazones. Cuando Usamah ibn Zayd (que Allah esté complacido con él) mató a un hombre después de que este pronunciara la Shahadah, el Profeta ﷺ le dijo:
«¿Acaso abriste su corazón?»
Y también dijo:
«No he sido enviado para examinar los corazones de la gente.»
Sin embargo, ser considerado musulmán externamente no significa necesariamente que la persona posea una fe completa en su interior. La fe perfecta que beneficia a una persona en la Otra Vida requiere comprender el significado de las dos declaraciones de fe, creer en lo que implican y actuar conforme a ellas, adorando únicamente a Allah con sinceridad, obedeciendo a Su Mensajero ﷺ y sometiéndose a Su legislación. Pronunciar simplemente la Shahadah mientras se ignora su significado o no se actúa conforme a ella no beneficia a la persona.
No obstante, esto no significa que todo musulmán deba memorizar la formulación técnica de las condiciones de «No hay ninguna divinidad con derecho a ser adorada excepto Allah» ni conocer las clasificaciones elaboradas por los sabios. Lo que realmente se exige es hacer realidad sus significados en la creencia y en la práctica. Por ello, muchos musulmanes comunes pueden no conocer la lista de estas condiciones y, aun así, creer sinceramente en Allah y en Su Mensajero, amarlos y obedecer los mandamientos del Islam, cumpliendo así el verdadero significado de esas condiciones aunque desconozcan sus nombres o detalles técnicos.
Por esta razón, los sabios de Ahl al-Sunnah afirmaron que los musulmanes comunes que nacieron en el Islam y se mantienen firmes en sus enseñanzas poseen el fundamento de la fe. Su fe aumenta en conocimiento y certeza a medida que aprenden y practican su religión. Por ello, no está permitido apresurarse a declararlos incrédulos debido a su desconocimiento de algunos detalles sutiles de la doctrina islámica, mientras no hayan cometido algo que contradiga el fundamento mismo del Islam.
En resumen, quien pronuncia las dos declaraciones de fe, practica los ritos visibles del Islam y crece entre los musulmanes debe ser considerado musulmán externamente. Su desconocimiento de los detalles de las condiciones de la palabra del Tawhid no le perjudica, siempre que crea en su significado, se someta a sus implicaciones y procure aprender y practicar su religión. En cuanto a la realidad de la fe interior, su juicio pertenece únicamente a Allah, Glorificado y Exaltado sea.
Y Allah es Quien más sabe.