Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Allah. Dicho esto:
Los atributos de Allah no se establecen mediante la razón por sí sola, sino que su afirmación y negación se remiten al Corán y a la Sunnah. Todo aquello que Allah haya afirmado para Sí mismo, o que Su Mensajero ﷺ haya afirmado para Él, debe afirmarse de una manera acorde con Su majestad. Y todo aquello que Allah haya negado de Sí mismo, o que Su Mensajero ﷺ haya negado de Él, debe negarse, afirmando al mismo tiempo la perfección de su contrario cuando el texto revelado así lo indique. No es condición para afirmar cada atributo establecido que primero conozcamos racionalmente el contrario negado.
Los atributos de Allah pueden clasificarse desde distintos puntos de vista. Una de estas clasificaciones los divide en atributos afirmativos y atributos negativos.
Los atributos afirmativos son aquellos que Allah ha afirmado para Sí mismo en Su Libro o que Su Mensajero ﷺ ha afirmado para Él. Todos ellos son atributos de perfección que no contienen imperfección alguna, como la vida, el conocimiento, el poder, la elevación sobre el Trono, el descenso, el Rostro, las dos Manos y otros semejantes.
Los atributos negativos son aquellos que Allah ha negado de Sí mismo o que Su Mensajero ﷺ ha negado de Él. Son cuestiones incompatibles con Su perfección, como la muerte, el sueño, la ignorancia, el olvido, la incapacidad y el cansancio.
La mera negación no constituye por sí misma una perfección, porque la pura inexistencia no puede describirse como perfección. Por ello, las negaciones mencionadas en el Corán y la Sunnah suelen implicar la afirmación de la perfección del atributo contrario.
Allah dice:
«Y encomiéndate al Viviente que no muere». [Al-Furqan 25:58]
Negar la muerte respecto de Allah implica la perfección de Su vida.
Allah también dice:
«Y tu Señor no oprime a nadie». [Al-Kahf 18:49]
Negar la injusticia implica la perfección de Su justicia.
Y Allah dice:
«Y nada en los cielos ni en la tierra puede escapar a Allah». [Fatir 35:44]
Negar la incapacidad implica la perfección de Su conocimiento y Su poder. Por ello, Allah dice inmediatamente después:
«Ciertamente, Él es Omnisciente, Todopoderoso». [Fatir 35:44]
De esto se desprende que un atributo negativo puede implicar más de un aspecto de perfección.
La regla respecto a los atributos de Allah es:
Afirmar aquello que Allah ha afirmado para Sí mismo o que Su Mensajero ﷺ ha afirmado para Él, sin distorsión ni negación, y sin determinar el cómo ni compararlo con la creación.
Del mismo modo, se niega aquello que Allah ha negado de Sí mismo o que Su Mensajero ﷺ ha negado de Él, creyendo en la perfección del atributo contrario cuando la revelación así lo indique.
Allah se conoce a Sí mismo mejor que Sus criaturas, y Su Mensajero ﷺ fue quien mejor conoció a su Señor entre los seres humanos. Por ello, no es permisible convertir la razón por sí sola en juez para afirmar o negar los atributos de Allah.
No es lícito negar un atributo que Allah haya afirmado para Sí mismo o que Su Mensajero ﷺ haya afirmado para Él, porque ello constituye una negación de los atributos y un rechazo de lo transmitido por la revelación.
Shayj al-Islam Ibn Taymiyyah, que Allah tenga misericordia de él, explicó que afirmar uno de dos contrarios implica necesariamente negar el otro. Así, afirmar la vida implica negar la muerte; afirmar el poder implica negar la incapacidad; y afirmar la autosuficiencia implica negar la necesidad.
Sin embargo, esto no significa que un musulmán solo deba afirmar un atributo cuando pueda deducir racionalmente su contrario. El fundamento de la afirmación y la negación es el texto revelado, no aquello que la razón sea capaz de deducir de las implicaciones de los atributos.
Por ello, limitar los atributos de Allah únicamente a aquellos cuya negación parezca implicar una imperfección evidente no constituye una metodología correcta. El ámbito de los atributos de Allah es más amplio, y todo aquello establecido por la revelación debe aceptarse.
El atributo del ojo pertenece a los atributos revelados establecidos mediante los textos. Su afirmación no depende de que el musulmán busque primero racionalmente cuál sería su contrario.
Allah dice:
«Para que fueras criado bajo Mi Ojo». [Ta-Ha 20:39]
Y dice:
«Navegando bajo Nuestros Ojos». [Al-Qamar 54:14]
También se ha transmitido auténticamente que el Profeta ﷺ dijo al describir al Dajjal:
«Allah no está oculto para vosotros; ciertamente Allah no es tuerto». Narrado por al-Bujari (7407).
Y en otra narración:
«Él es tuerto, mientras que vuestro Señor no es tuerto». Narrado por al-Bujari (7408).
Ahl al-Sunnah utilizaron estos textos como evidencia para afirmar dos Ojos para Allah, declarando al mismo tiempo que Él está muy por encima de cualquier semejanza con los ojos de las criaturas.
Por tanto, no es necesario decir: «Debemos afirmar el ojo porque primero pudimos determinar la imperfección que se le opone». Más bien decimos:
El ojo está establecido para Allah mediante los textos revelados, por lo que debe afirmarse de una manera acorde con Su majestad.
Aunque la afirmación del ojo no depende de conocer su contrario, el propio texto niega que Allah sea tuerto. Ser tuerto es una imperfección, y negarla indica la perfección de aquello que se le opone.
Por ello, los sabios han señalado que las palabras del Profeta ﷺ: «Vuestro Señor no es tuerto» implican la perfección de la vista y la integridad de ambos Ojos.
En cuanto a la verdadera naturaleza y modalidad de los Ojos de Allah, no las conocemos, y no es lícito compararlos con los ojos de las criaturas.
Si el Corán y la Sunnah guardan silencio respecto a afirmar o negar algo acerca de Allah, y no existe una prueba racional válida que obligue a afirmarlo o negarlo, el principio básico es abstenerse y no afirmarlo ni negarlo por iniciativa propia.
La metodología correcta es: afirmar lo que ha sido establecido, negar lo que ha sido negado y abstenerse respecto a aquello para lo que no existe evidencia.
Esto evita que el musulmán se adentre en expresiones y discusiones carentes de evidencia, y también evita que rechace atributos establecidos con el argumento de que no ha encontrado para ellos un contrario racional evidente.
No es condición para afirmar un atributo de Allah que conozcamos racionalmente el atributo que se le opone. El fundamento es que exista un texto revelado que lo establezca. Todo aquello que Allah haya afirmado para Sí mismo o que Su Mensajero ﷺ haya afirmado para Él debe afirmarse; y todo aquello que Allah o Su Mensajero ﷺ hayan negado debe negarse, afirmando la perfección del contrario cuando el texto así lo indique.
Por consiguiente, el atributo del ojo está establecido para Allah mediante los textos y su afirmación no depende de que la razón deduzca un atributo contrario de imperfección. No obstante, la negación de la condición de tuerto en la Sunnah implica la perfección de la vista y la integridad de ambos Ojos. Todo ello se afirma de una manera acorde con Allah, sin comparación ni determinación del cómo.
Y Allah sabe más.