Hadices
El Mensajero de Dios, que la paz y las oraciones de Dios sean con él, dijo: (Buscar conocimiento es una obligación para todo musulmán)
El Mensajero de Dios, que la paz y las oraciones de Dios sean con él, dijo: (A quien Dios quiere el bien, le da entendimiento de la religión)
El Mensajero de Dios, que la paz y las oraciones de Dios sean con él, dijo: (A quien recorra un camino en busca de conocimiento, Dios le facilitará el camino hacia el Paraíso).
El Mensajero de Dios, que la paz y las oraciones de Dios sean con él, dijo: (Si una persona muere, su trabajo se interrumpe excepto tres: caridad continua, conocimiento beneficioso o un niño
La Creencia Islámica El monoteísmo en el Islam 1241 2026-08-31

¿La siembra de nubes contradice la creencia de que Allah hace descender la lluvia?

Pregunta
Algunos países utilizan tecnologías conocidas como siembra o estimulación de nubes con el objetivo de aumentar la probabilidad de lluvia. ¿Se considera esto una intervención en el poder de Allah o una competencia con Él respecto al descenso de la lluvia? ¿Cuál es la realidad de esta tecnología y se parece a la inseminación artificial y a otros medios utilizados por el ser humano?
Respuesta

Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah.

La siembra de nubes no significa que el ser humano haya llegado a ser capaz de crear lluvia de la nada, ni contradice la creencia de que Allah es Quien hace descender la lluvia. Más bien, es un intento de aprovechar causas y propiedades que Allah ha establecido en las nubes y en la atmósfera.

En este proceso, el ser humano no crea las nubes, el agua, el viento ni la temperatura. Trabaja con nubes que ya existen e intenta influir en ellas mediante ciertos métodos para aumentar la posibilidad de precipitación.

Primero: ¿Qué es la siembra de nubes?

La siembra de nubes es una técnica en la que se introducen ciertas sustancias en nubes adecuadas con el objetivo de ayudar a que las gotas de agua o los cristales de hielo se formen y crezcan hasta hacerse lo suficientemente pesados como para caer en forma de lluvia o nieve.

Entre las sustancias utilizadas en algunas técnicas se encuentran el yoduro de plata, el hielo seco y determinadas sales. Estos materiales pueden introducirse en las nubes mediante aviones u otros medios.

Sin embargo, el éxito de estas operaciones depende de la existencia de nubes apropiadas y de condiciones atmosféricas específicas. El ser humano no puede tomar un cielo completamente despejado y producir lluvia cuando quiera.

Segundo: El ser humano no crea la lluvia de la nada

Allah dice:

«¿Han considerado el agua que beben? ¿Son ustedes quienes la hacen descender de las nubes, o somos Nosotros quienes la hacemos descender?»

[Al-Waqi‘ah: 68–69]

El ser humano no crea el agua, las nubes ni las leyes naturales que hacen que el vapor de agua se condense y caiga como lluvia. Solamente intenta beneficiarse de las leyes que Allah creó.

Esto se parece a muchas otras actividades humanas. El agricultor ara la tierra, planta la semilla y la riega, pero no crea la vida que hay en ella.

Allah dice:

«¿Han considerado lo que siembran? ¿Son ustedes quienes lo hacen crecer, o somos Nosotros quienes lo hacemos crecer?»

[Al-Waqi‘ah: 63–64]

El significado del versículo no impide al ser humano arar y cultivar. Más bien, explica que el verdadero crecimiento y las propiedades que Allah puso en las semillas forman parte de Su creación.

Lo mismo ocurre con la siembra de nubes: el ser humano utiliza los medios disponibles, pero el resultado final no está bajo su control absoluto.

Tercero: ¿Contradice esto la palabra de Allah: «Y Él hace descender la lluvia»?

Allah dice:

«Ciertamente, Allah posee el conocimiento de la Hora y hace descender la lluvia».

[Luqman: 34]

No existe contradicción entre este versículo y el uso de tecnologías de siembra de nubes, porque la capacidad del ser humano para interactuar con algunas causas no significa que controle independientemente el descenso de la lluvia.

El ser humano depende primero de la existencia de nubes, de condiciones atmosféricas adecuadas, de humedad y de temperatura, y todo ello pertenece a la creación y al decreto de Allah.

Esto se parece al uso de medicamentos por un médico. Allah es Quien cura, y aun así el médico puede administrar un medicamento que sea una causa de curación.

No decimos que utilizar un medicamento contradiga nuestra creencia de que Allah es Quien cura. Del mismo modo, intentar sembrar nubes no contradice la creencia de que Allah es Quien hace descender la lluvia.

Cuarto: ¿Esta tecnología siempre tiene éxito?

No. La siembra de nubes no es un método garantizado mediante el cual el ser humano pueda hacer que llueva cuando quiera.

Los expertos indican que su éxito depende del tipo y composición de las nubes y de las condiciones atmosféricas que las rodean. En algunos casos puede producir un aumento limitado de las precipitaciones, mientras que en otros puede no tener éxito.

Por eso, describir esta técnica como «fabricación de lluvia» puede resultar engañoso. Es más preciso decir que se trata de un intento de estimular o aumentar la precipitación a partir de nubes que ya existen.

Quinto: ¿Está permitido utilizarla según el Islam?

El principio general respecto a las ciencias y tecnologías beneficiosas es la permisibilidad. Si se demuestra que una determinada tecnología puede proporcionar un beneficio legítimo sin causar un daño mayor, en principio no hay inconveniente en utilizarla.

Sin embargo, deben tenerse en cuenta dos asuntos:

El primero es estudiar los posibles daños de las sustancias utilizadas y sus efectos sobre las personas, el medio ambiente, el agua y el suelo.

El segundo es asegurarse de que el beneficio esperado sea real y no una mera propaganda comercial o una afirmación no demostrada.

Si se comprueba que una sustancia o método determinado provoca un daño grave, se aplica el principio jurídico islámico general:

«No se debe causar daño ni responder al daño con daño».

Sexto: ¿La siembra de nubes se parece a la inseminación artificial?

En cierto sentido, sí. Ambas consisten en aprovechar causas y leyes creadas por Allah, y no en una creación independiente por parte del ser humano.

En la inseminación artificial, los médicos no crean de la nada el óvulo, el espermatozoide ni el embrión, sino que utilizan elementos biológicos que ya existen.

Del mismo modo, en la siembra de nubes, los científicos no crean el agua ni las nubes, sino que utilizan medios que pueden ayudar a que ocurra un proceso natural cuando se cumplen sus condiciones.

Esto no supone competir con Allah en Su creación o poder, porque el propio ser humano, su conocimiento, sus herramientas y sus capacidades forman parte de la creación de Allah.

Séptimo: Utilizar los medios no contradice la confianza en Allah

El Islam no ordena al musulmán abandonar los medios disponibles, sino que combina el uso de los medios con la confianza en Allah.

El musulmán cultiva, busca su sustento y se trata cuando está enfermo. Del mismo modo, cuando las personas necesitan lluvia, el Islam prescribe también la oración para pedir lluvia y la súplica.

No existe contradicción entre utilizar medios científicos permitidos y pedir a Allah que envíe lluvia, porque esos medios son solamente causas, mientras que la determinación y la realización de los resultados pertenecen a Allah.

En resumen: La siembra de nubes no es crear lluvia de la nada ni una capacidad independiente para hacerla descender. Es el uso de medios materiales sobre nubes que ya existen, y puede tener éxito o fracasar dependiendo de las condiciones. Por tanto, en principio no contradice la creencia de que Allah creó el agua, las nubes y los vientos y que Él determina el descenso de la lluvia. Puede utilizarse si se demuestra su beneficio y se evitan razonablemente sus daños, manteniendo la confianza en Allah y la creencia de que todas las causas y resultados ocurren por Su voluntad.

Y Allah sabe más.