Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah. A continuación:
El hadiz del hombre ciego es una narración conocida, y varios sabios lo han considerado auténtico o aceptable. Según la interpretación considerada más fuerte aquí, el tawassul mencionado en él consiste en buscar un medio hacia Allah mediante la súplica y la intercesión del Profeta ﷺ por aquel hombre durante su vida, y no en pedir al Profeta ﷺ que resolviera por sí mismo su necesidad.
Un hombre ciego acudió al Profeta ﷺ y le pidió que suplicara a Allah para que le devolviera la vista. El Profeta ﷺ le dijo:
«Si quieres, suplicaré por ti; y si quieres, puedes aplazarlo, y eso es mejor.»
El hombre eligió que hiciera la súplica.
Entonces el Profeta ﷺ le ordenó hacer bien la ablución, rezar dos rak‘at y después suplicar a Allah con la invocación que le había enseñado, entre cuyas palabras estaban:
«¡Oh Allah! Te pido y me dirijo a Ti por medio de Tu Profeta Muhammad, el Profeta de la misericordia…»
El contexto comienza, por tanto, con una petición clara del hombre al Profeta ﷺ para que suplicara a Allah por él, y esto es importante para comprender el significado del tawassul mencionado en el hadiz.
El contexto del hadiz indica que el hombre buscó acercarse a Allah mediante la súplica del Profeta ﷺ por él y su intercesión en su favor.
El hombre no permaneció en su casa diciendo: «¡Oh Allah! Te pido por el rango de Muhammad», sino que fue personalmente al Profeta ﷺ y le pidió que suplicara por él.
Este significado también está reforzado por las palabras de la misma súplica:
«¡Oh Allah! Acepta su intercesión por mí y acepta mi intercesión respecto a él.»
Aquí la intercesión está relacionada con la súplica; es decir: acepta la súplica del Profeta ﷺ por mí y acepta mi súplica para que respondas a su invocación.
Por eso, las palabras del hombre:
«¡Oh Allah! Te pido y me dirijo a Ti por medio de Tu Profeta Muhammad»
se entienden, dentro del contexto de la historia, como tawassul mediante su súplica y su intercesión ﷺ.
Buscar la súplica del Profeta ﷺ era posible durante su vida, porque los Compañeros podían acudir a él y pedirle que suplicara a Allah por ellos.
Sin embargo, después de su muerte ﷺ, los Compañeros no acudían a su tumba durante las calamidades para pedirle que suplicara por ellos.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió durante el califato de Umar ibn al-Jattab (que Allah esté complacido con él), cuando la gente sufrió una sequía. Umar dijo:
«¡Oh Allah! Solíamos buscar un medio hacia Ti por medio de nuestro Profeta y Tú nos concedías lluvia. Ahora buscamos un medio hacia Ti por medio del tío de nuestro Profeta, así que concédenos lluvia.»
[Transmitido por al-Bujari]
Luego pidieron a al-Abbas (que Allah esté complacido con él) que suplicara a Allah por ellos.
Si hubiera sido prescrito pedir al Profeta ﷺ que suplicara después de su muerte del mismo modo que durante su vida, los Compañeros habrían sido los primeros en hacerlo, especialmente en un momento de tanta necesidad de lluvia.
Es importante distinguir entre dos asuntos.
El primero es que un Compañero pida al Profeta ﷺ durante su vida que suplique a Allah por él. Esto es legítimo y está firmemente establecido.
El segundo es que una persona invoque directamente al Profeta ﷺ pidiéndole algo que únicamente Allah puede conceder, como el perdón de los pecados, la eliminación de las desgracias o la satisfacción de necesidades relacionadas con lo oculto. Esto no está permitido, porque la súplica es un acto de adoración que debe dirigirse únicamente a Allah.
Allah dice:
«Y vuestro Señor dijo: Invocadme y os responderé.»
[Ghafir: 60]
Y dice:
«Y cuando Mis siervos te pregunten acerca de Mí, ciertamente estoy cerca. Respondo la súplica de quien Me invoca cuando Me invoca.»
[Al-Baqarah: 186]
Y dice:
«¿Quién responde al afligido cuando Lo invoca y elimina el mal?»
[An-Naml: 62]
Por tanto, el musulmán pide directamente a Allah y sabe que eliminar el daño y satisfacer aquellas necesidades que nadie excepto Allah puede satisfacer pertenecen exclusivamente a Él.
Algunos sabios han utilizado este hadiz como prueba para otras formas de tawassul. Sin embargo, la interpretación preferida aquí es que el hadiz trata de la súplica y la intercesión del Profeta ﷺ por el hombre, porque eso es lo que indica el contexto de la historia.
El hombre acudió pidiendo que se suplicara por él, el Profeta ﷺ suplicó por él y después le ordenó que él mismo rezara, suplicara y se dirigiera a Allah.
Así, en esta historia se reunieron varios medios legítimos: la súplica del Profeta ﷺ por el hombre, la súplica del propio hombre, su oración y su humilde súplica a Allah.
El hadiz del hombre ciego es considerado auténtico por varios especialistas del hadiz. Según la interpretación más fuerte presentada aquí, no indica que el hombre estuviera pidiendo al Profeta ﷺ que resolviera su necesidad por sí mismo, sino que le pidió que suplicara a Allah por él y buscó un medio hacia Allah mediante la súplica y la intercesión del Profeta ﷺ durante su vida.
Por ello, no es correcto utilizar este hadiz como prueba para pedir al Profeta ﷺ que suplique después de su muerte. Lo establecido de los Compañeros es que, tras su muerte, invocaban a Allah y pedían a personas rectas que estaban vivas que suplicaran por ellos, como hizo Umar (que Allah esté complacido con él) con al-Abbas.
En cuanto a la súplica y a pedir aquello que solamente Allah puede conceder, debe dirigirse únicamente a Allah.
Y Allah sabe más.