Alabado sea Allah, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah. Dicho esto:
Que el Creador y la criatura compartan el nombre de algunos atributos no significa que la realidad o la manera de esos atributos sean iguales. Allah, Altísimo sea, posee atributos acordes con Su perfección y majestad, mientras que las criaturas poseen atributos acordes con su debilidad y naturaleza creada. Comprendemos el significado básico del atributo a través del lenguaje, pero no conocemos cómo es el atributo de Allah ni lo asemejamos a los atributos de las criaturas. Allah dice:
﴿لَيْسَ كَمِثْلِهِ شَيْءٌ وَهُوَ السَّمِيعُ الْبَصِيرُ﴾
«No hay nada semejante a Él, y Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo ve».
[Ash-Shura: 11]
El principio fundamental respecto a los nombres y atributos de Allah es afirmar aquello que Allah afirmó acerca de Sí mismo en el Corán y aquello que Su Mensajero ﷺ afirmó acerca de Él en la Sunnah auténtica.
Allah dice:
﴿وَلِلَّهِ الْأَسْمَاءُ الْحُسْنَى فَادْعُوهُ بِهَا﴾
«A Allah pertenecen los nombres más bellos; invocadlo, pues, mediante ellos».
[Al-A‘raf: 180]
Y dice:
﴿وَلَهُ الْمَثَلُ الْأَعْلَى فِي السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ وَهُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ﴾
«A Él pertenece la descripción más elevada en los cielos y en la tierra. Y Él es el Poderoso, el Sabio».
[Ar-Rum: 27]
Entre Sus atributos están el conocimiento, el oído y la vista. Los textos revelados también confirman el rostro, las dos manos, la ira, la risa y otros atributos, de una manera digna de Allah, Altísimo sea.
El Corán describe a Allah como Quien todo lo oye y todo lo ve, y también describe al ser humano con oído y vista. Allah dice:
﴿إِنَّا خَلَقْنَا الْإِنْسَانَ مِنْ نُطْفَةٍ أَمْشَاجٍ نَبْتَلِيهِ فَجَعَلْنَاهُ سَمِيعًا بَصِيرًا﴾
«Ciertamente, creamos al ser humano de una gota mezclada para ponerlo a prueba, y lo hicimos oyente y vidente».
[Al-Insan: 2]
Pero ¿es el oído del ser humano como el oído de Allah? Por supuesto que no.
El oído humano es limitado. Una persona puede escuchar algo mientras muchas otras cosas escapan a su percepción. En cambio, nada está oculto para Allah. Del mismo modo, el conocimiento de Allah no es como el conocimiento humano, ni Su vista es como la vista humana.
Por tanto, que el nombre de un atributo sea compartido no implica que su realidad y su manera sean iguales.
El Imam at-Tirmidhi transmitió de Ishaq ibn Rahawayh que la semejanza consiste en decir: «una mano como una mano», «un oído como un oído» o «como el oído de una criatura».
En cambio, afirmar aquello que Allah afirmó acerca de Sí mismo, sin determinar cómo es y sin asemejarlo a las criaturas, no constituye antropomorfismo.
Por ello, una misma aleya reúne la negación de toda semejanza y la afirmación de los atributos:
﴿لَيْسَ كَمِثْلِهِ شَيْءٌ وَهُوَ السَّمِيعُ الْبَصِيرُ﴾
«No hay nada semejante a Él, y Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo ve».
[Ash-Shura: 11]
Allah negó que algo fuera semejante a Él y, al mismo tiempo, afirmó para Sí mismo el oído y la vista.
Atributos como el conocimiento, el poder, el oído y la vista son, en su significado básico, atributos de perfección, y Allah, Altísimo sea, es más digno de toda perfección que no implique deficiencia.
Una divinidad que no supiera, no oyera o no viera estaría caracterizada por la deficiencia y la incapacidad, y Allah está muy por encima de todo ello.
Por eso, el Corán demuestra la falsedad de la adoración de los ídolos señalando su incapacidad y deficiencia. Allah dice:
﴿أَلَهُمْ أَرْجُلٌ يَمْشُونَ بِهَا أَمْ لَهُمْ أَيْدٍ يَبْطِشُونَ بِهَا أَمْ لَهُمْ أَعْيُنٌ يُبْصِرُونَ بِهَا أَمْ لَهُمْ آذَانٌ يَسْمَعُونَ بِهَا﴾
«¿Acaso tienen pies con los que caminan, manos con las que agarran, ojos con los que ven u oídos con los que oyen?»
[Al-A‘raf: 195]
La perfección del Creador no se deriva de la perfección humana. Más bien, Allah es el Perfecto, Glorificado sea, y Él es Quien concedió a Sus criaturas los atributos y capacidades limitados que poseen.
Hay otro aspecto importante: Allah reveló el Corán en un lenguaje que los seres humanos pueden comprender.
Allah dice:
﴿كِتَابٌ فُصِّلَتْ آيَاتُهُ قُرْآنًا عَرَبِيًّا لِقَوْمٍ يَعْلَمُونَ﴾
«Un Libro cuyos versículos han sido explicados detalladamente, un Corán árabe para gente que sabe».
[Fussilat: 3]
Si se hablara al ser humano acerca de Allah y de lo oculto utilizando palabras cuyo significado desconociera por completo, no podría comprender el mensaje.
Por eso comprendemos el significado lingüístico básico del conocimiento, el oído, la vista y el poder, y luego sabemos que cuando estos atributos se atribuyen a Allah, son acordes con Él y no se asemejan a los atributos de las criaturas.
Esto puede ilustrarse con lo que existe en el Paraíso. En este mundo conocemos el agua, la miel y otras cosas, y Allah nos ha informado de que también existen en el Paraíso. Sin embargo, la realidad de lo que hay en el Paraíso no es idéntica a la realidad de lo que existe en este mundo. Si compartir un nombre no implica una realidad idéntica ni siquiera entre una criatura y otra, con mayor razón no implica semejanza entre el Creador y la criatura.
No es correcto afirmar que los atributos de Allah son «atributos humanos». Más bien, son atributos de Allah que son dignos de Él, Glorificado sea. Una criatura puede poseer un atributo que lleve el mismo nombre, pero su realidad y su manera difieren de acuerdo con quien posee dicho atributo.
La sabiduría de expresarse mediante palabras cuyos significados los seres humanos conocen consiste en permitirles comprender el mensaje de la Revelación y el significado básico pretendido, mientras que la verdadera realidad y la manera de los atributos de Allah permanecen fuera del alcance de nuestro conocimiento.
Así pues, afirmamos aquello que Allah afirmó acerca de Sí mismo y negamos que sea semejante a Su creación, tal como Él reunió ambos principios en Sus palabras:
﴿لَيْسَ كَمِثْلِهِ شَيْءٌ وَهُوَ السَّمِيعُ الْبَصِيرُ﴾
«No hay nada semejante a Él, y Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo ve».
[Ash-Shura: 11]
Y Allah sabe más.